La conexión entre el ojo y el cerebro: la retina como ventana al sistema nervioso central

La conexión entre el ojo y el cerebro: la retina como ventana al sistema nervioso central

Y si una exploración ocular pudiera revelar información sobre la salud del cerebro? La investigación en neurooftalmología está estudiando cómo los cambios retinianos pueden relacionarse con determinadas enfermedades neurológicas.

La retina es mucho más que una estructura encargada de captar la luz. Desde el punto de vista embriológico y neuroanatómico, forma parte del sistema nervioso central.

Sus neuronas, conexiones sinápticas y células de soporte comparten características con otros tejidos nerviosos. Además, sus células ganglionares transmiten información visual al cerebro a través del nervio óptico.

Esta relación ha despertado un creciente interés científico: ¿podrían las imágenes de la retina aportar información sobre procesos que también afectan al cerebro?

1. La retina: una extensión del sistema nervioso central

A diferencia de muchas estructuras cerebrales, la retina puede examinarse directamente mediante técnicas de imagen no invasivas.

La tomografía de coherencia óptica (OCT) permite estudiar distintas capas retinianas con resolución micrométrica, mientras que la angiografía por OCT (OCTA) proporciona información sobre la microvasculatura retiniana.

Estas tecnologías permiten investigar cambios estructurales y vasculares que podrían relacionarse con procesos neurológicos.

Entre las estructuras de especial interés se encuentran la capa de fibras nerviosas de la retina (RNFL) y el complejo de células ganglionares.

Su evaluación ya tiene aplicaciones clínicas establecidas en determinadas enfermedades oftalmológicas y neurológicas, aunque su utilización como biomarcadores de enfermedades neurodegenerativas continúa en investigación.

2. ¿Qué relación existe entre la retina y las enfermedades neurológicas?

Las investigaciones han identificado asociaciones entre determinadas alteraciones retinianas y enfermedades del sistema nervioso central.

Esclerosis múltiple

La OCT puede detectar adelgazamiento de capas retinianas neuroaxonales, especialmente después de episodios de neuritis óptica.

Estas mediciones también se investigan como indicadores de daño neuroaxonal en personas con esclerosis múltiple.

Enfermedad de Alzheimer

Algunos estudios han encontrado diferencias en el grosor de determinadas capas retinianas y en parámetros microvasculares entre personas con enfermedad de Alzheimer y grupos de comparación.

Sin embargo, los resultados no son uniformes y estas alteraciones no son específicas de Alzheimer.

Enfermedad de Parkinson

También se han estudiado cambios en las capas internas de la retina y su posible relación con procesos neurodegenerativos.

Por ahora, estos hallazgos no permiten establecer un diagnóstico individual de Parkinson mediante una imagen retiniana.

La investigación busca comprender si determinados patrones pueden aportar información complementaria a las evaluaciones neurológicas convencionales.

3. ¿Qué nos dicen las investigaciones recientes?

Una revisión sistemática publicada en 2025 analizó la relación entre parámetros obtenidos mediante OCT y OCTA y los hallazgos de resonancia magnética cerebral en enfermedades neurodegenerativas.

Los investigadores revisaron 93 artículos y seleccionaron 28 estudios para el análisis.

Encontraron asociaciones entre determinadas mediciones retinianas y cambios estructurales cerebrales.

Los parámetros relacionados con capas retinianas mostraron especial interés en enfermedades neurodegenerativas no vasculares, mientras que las mediciones vasculares podrían aportar información sobre alteraciones cerebrovasculares.

Pero asociación no significa capacidad diagnóstica.

Los autores destacaron limitaciones importantes, como la heterogeneidad de los métodos, el tamaño reducido de varias muestras y la necesidad de estudios longitudinales.

4. El potencial de la OCT en neurooftalmología

La OCT ha ampliado la capacidad de estudiar objetivamente estructuras del sistema visual.

En la práctica clínica, puede complementar la evaluación de determinadas neuropatías ópticas y ayudar a documentar cambios estructurales a lo largo del tiempo.

En investigación, también se estudia su posible utilidad para identificar biomarcadores asociados a procesos neurodegenerativos.

No obstante, interpretar estas imágenes requiere considerar factores que pueden modificar las mediciones, como la edad, la miopía, el glaucoma, las enfermedades retinianas y las diferencias entre dispositivos.

Una alteración en el grosor de la retina no identifica por sí sola una enfermedad cerebral.

5. ¿Podría la inteligencia artificial ampliar estas posibilidades?

La inteligencia artificial está abriendo nuevas líneas de investigación mediante el análisis de grandes conjuntos de imágenes retinianas.

Algunos modelos buscan identificar patrones complejos que podrían pasar inadvertidos en una evaluación convencional.

La combinación de OCT, OCTA, imágenes de fondo de ojo y datos clínicos podría contribuir al desarrollo de herramientas multimodales.

Sin embargo, para que estas aplicaciones puedan utilizarse de manera confiable se necesitan validaciones externas, estudios prospectivos y demostraciones de utilidad clínica.

La posibilidad de investigar la salud cerebral mediante imágenes oculares es prometedora, pero no debe confundirse con una capacidad diagnóstica ya establecida.

6. El desafío de transformar los biomarcadores en decisiones clínicas

Una de las preguntas centrales de la investigación actual es cómo distinguir los cambios retinianos asociados al envejecimiento normal de aquellos vinculados a procesos patológicos.

También resulta necesario determinar qué hallazgos son específicos, reproducibles y clínicamente relevantes.

Para ello, los estudios futuros deberán integrar información oftalmológica, neurológica y de otras modalidades diagnósticas.

La colaboración entre oftalmólogos, neurólogos e investigadores será fundamental para establecer el verdadero alcance de estas herramientas.

Reflexión final

La conexión entre el ojo y el cerebro no es solamente una metáfora: tiene una base anatómica y fisiológica.

Las tecnologías de imagen permiten estudiar una parte accesible del sistema nervioso central y están impulsando nuevas preguntas sobre la salud neurológica.

Sin embargo, el valor de estos hallazgos dependerá de su validación científica y de su capacidad para mejorar la atención clínica.

Quizás el futuro de la neurooftalmología no consista únicamente en comprender cómo el cerebro nos permite ver, sino también en descubrir qué puede enseñarnos la retina sobre el cerebro.


Referencias científicas

Wu F. y colaboradores. Diagnosing neurodegenerative disorders using retina as an external window: A systematic review of OCT-MRI correlations. 2025. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40255034/

Imaging the eye as a window to brain health: frontier approaches and future directions. Journal of Neuroinflammation, 2024. https://doi.org/10.1186/s12974-024-03304-3

Retinal biomarkers in cognitive impairment and dementia: Structural, functional, and molecular insights. Alzheimer's & Dementia, 2025. https://doi.org/10.1002/alz.70672

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